domingo, 12 de febrero de 2017



Camino con los dedos de los pies,
con cuidado y sin hacer ruido,
como tecleando el viento
que me lleva sin empujar
y ve el presente pasar.

Nado cuan aleta sin pez,
me deslizo sin chapotear.
Miras y me ves por dentro,
ondulando,
a un centímetro de reaparecer.

Y es que hoy he vuelto a nacer,
no tengo rumbo
y a nadie importa,
pues mi comienzo hoy avanza golpeando el aire
que tú a punto estás de respirar.

lunes, 1 de junio de 2015

Cuando Luna quiere ser Sol

Cuando Luna quiere ser Sol
notamos en el cielo sensaciones intensas que arden como estrellas,
lágrimas que se evaporan en forma de nubes antes de caer al suelo,
miradas celosas de ojos cráteres
y deseos que afloran amarillos y naranjas como fuego solar.
Cuando Luna quiere ser Sol
la ardiente pasión se alivia con un baño de luz en el océano,
donde el reflejo torna a la noche en día,
tranquiliza las aguas revueltas
e impregna la sal marina en color plata.


domingo, 31 de mayo de 2015

En sincronía consigo misma



 
Ella se impregna con la húmeda serenidad del viejo bosque, 
respira el misterio del camino que le conduce a ninguna parte,
 siente bajo sus pies el frío que le da vida, 
quiere escapar y no sabe de qué,
quizá del ruido de la ciudad.
Avanza en búsqueda de la sincronía consigo misma;
la naturaleza, su propia naturaleza.



lunes, 28 de abril de 2014

31 de diciembre de 2011


Una mota de polvo que no vemos cae casi en pausa,
rompe sin peso el aire y nos invade con su presencia.
Es frágil en su camino alado, pero poderosa en esencia.
Es sordo el sonido que emite pues sólo podrías escucharlo desde dentro,
pero palpita, se siente latente.
Es nuestro amor, sencillo pero complejo, vuela tranquilo, delicado pero con fuerza.
Es unión y empatía, destreza y sincronía, es aprendizaje y sabiduría.

martes, 8 de septiembre de 2009




En momentos de carencia juega a ser gota de agua que recorre tibia el contorno de su cuerpo. Y se desliza dibujando líneas asimétricas que subrayan con tinta transparente su belleza.
Y acaricio su voz, mas forma parte de su aire.
Cuando le apetece estar en su mirada es el verde de tus ojos.
Hace música con sus latidos de porcelana que suenan con un tintineo en el que sólo las palomas menos distraídas notan su presencia.
Le abraza por dentro, pues no soporta que sea unidad en periodos de tristeza.

Ella en cambio se conforma con mirarle a través de una ventana de papel fotográfico. Por ella y sólo cuando su concentración es infinita, se sumerges en un mundo de recuerdos con apariencia codificada, que distorsiona a su gusto para quedarse con lo que te interesa.

Y es feliz, al menos mientras su sueño esté presente.